El crecimiento urbano de Melipilla, asentada sobre la terraza fluvial del río Maipo, ha forzado la ocupación de suelos con una matriz granulométrica muy diversa. La ciudad, con más de 130 mil habitantes en la provincia homónima, se expande sobre depósitos aluviales donde las gravas arenosas del Pleistoceno alternan con limos de inundación superficiales. Cualquier proyecto de fundación o vialidad en la comuna requiere un ensayo SPT para estimar la compacidad en profundidad, pero es el análisis granulométrico por tamices e hidrómetro el que define la curva completa del esqueleto mineral y permite clasificar el suelo bajo el sistema USCS. El laboratorio local aplica la normativa NCh1508 vigente para la vía húmeda, con doble fraccionamiento en malla 200 y lecturas de densidad con hidrómetro 152H a 24 horas. La presencia de arcillas expansivas del tipo esmectítico en sectores como Pomaire exige una curva granulométrica de alta resolución para anticipar cambios volumétricos estacionales, y los limos de baja plasticidad del valle requieren control de finos para el diseño de filtros en obras hidráulicas.
Una curva granulométrica mal definida en suelos con más del 15% de finos puede subestimar el potencial de licuefacción en un 30% bajo la norma NCh433.
